Hace poco saltaba una noticia bastante curiosa: la aparición de las primeras impresoras 3D que eran capaces de imprimir platos de comida totalmente comestibles. Además, se dio a conocer que muchos restaurantes los han comenzado a incorporar a sus cocinas. ¿Qué cambios supondrá esto en el mundo de la hostelería?

¿Más rapidez al preparar menús y menos personal?

En muchas películas futuristas se ha visto como las máquinas han acabado sustituyendo a los humanos en trabajos como servir mesas o al preparar platos en los restaurantes. ¿Es posible que esto acabe pasando en un futuro?

Con la llegada de las impresoras 3D al mundo de la hostelería está claro que no se va a necesitar tanta mano de obra para poder preparar los platos. Basta con colocar los ingredientes, introducir el plato que se quiera y la impresora lo puede imprimir con todo lujo de detalle, creando un lujoso plato en cuestión de minutos.

Los restaurantes más populares del mundo ya cuentan con este tipo de impresoras en las cocinas y las han puesto a prueba, obteniendo unos resultados muy satisfactorios que han dejado a los comensales que los han probado sin palabras.

Las impresoras 3D irrumpen en la hostelería con fuerza

No obstante, muchos de los clientes que han probado estos platos aseguran que no hay nada como ir a un restaurante donde todo lo hacen a mano. El plato hecho por una impresora 3D está rico, pero si es hecho por manos humanas, totalmente casero, lo supera con creces y no lo cambiarían por nada del mundo, por muy rápido que se lo sirvan.

Entre otro de los aspectos negativos que han criticado algunos comensales, es el hecho de que el uso de estas impresoras frente a los cocineros, es que no se abaratan los precios de los platos. Siguen siendo igual o más caros, por lo que para el cliente no supone ninguna ventaja que un restaurante decida incorporar esta tecnología a su cocina.

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