El objetivo principal de este trabajo es demostrar que existe potencial de crecimiento para España así como dar una primera aproximación de las políticas a desarrollar para capturar dicho potencial. En efecto, aunque la reducción del gasto y la búsqueda del equilibrio fiscal son críticos a corto plazo, en el largo plazo sólo un crecimiento robusto y sostenible puede asegurar que España mantenga su posición entre las primeras economías del mundo.

El crecimiento de España en los últimos 15 años, a pesar de haber generado un importante aumento de riqueza, se ha cimentado sobre bases insostenibles. Los incrementos de productividad y competitividad, han sido insuficientes y España ha acumulado una serie de desequilibrios que ponen punto final al recorrido del modelo actual.

Es imperativo sentar las bases para un nuevo modelo que permita generar empleo y riqueza, esta vez de forma sostenible, lo que requiere una mejora radical de nuestra productividad y competitividad. Alcanzar el éxito en este sentido podría permitir materializar un potencial de crecimiento de, al menos, 1 millón de empleos alcanzando niveles medios europeos, y de hasta 3 millones si se alcanzan niveles de EEUU.

Estos empleos se crearían en línea con lo observado en otras economías desarrolladas, principalmente en los sectores de Servicios y, en particular, en los Servicios Empresariales, donde se identifica un gran potencial tanto en comparación con Europa como con Estados Unidos. Además, nuestros sectores de Bienes Exportables y Turismo deben retomar la senda del crecimiento para recuperar (o incluso incrementar) presencia internacional y contribuir a la sostenibilidad externa del nuevo modelo.

Este informe plantea los principales retos al que se enfrenta cada uno de los sectores clave de nuestra economía para materializar dicho potencial, identificando algunas de las principales políticas requeridas para acelerar el cambio. Es importante destacar que el sector privado debe erigirse como el principal artífice del crecimiento económico asumiendo el riesgo y la iniciativa necesaria, mientras que el Estado y la Administración trabajan en crear un entorno favorable para su desarrollo.

La rapidez y efectividad de dichas políticas va a depender en gran medida de la coordinación existente entre el sector público y privado, así como de la velocidad en la ejecución de los acuerdos alcanzados. En base a una comparativa de experiencias internacionales, hemos identificado la existencia de tres piezas clave para asegurar esa coordinación y la celeridad en la ejecución: (1) obtener un consenso amplio entre los principales actores de la economía con respecto a objetivos y prioridades de acción para desatar el crecimiento de los sectores clave; (2) aterrizar dichos objetivos para definir una visión común y establecer un programa integrado para su consecución; (3) garantizar una ejecución exitosa mediante el seguimiento de progreso e impacto, actuando de manera ágil ante nuevos obstáculos y adaptando dinámicamente los planes a la evolución de la economía global.

Un nuevo modelo que permita un crecimiento sostenible es posible. Alcanzarlo va a requerir valentía por parte de la Administración así como del sector privado para exigir la puesta en marcha de los cambios necesarios.

Dejar respuesta